La sexualidad después de los abusos sexuales.

El gran tabú de las víctimas de abusos sexuales en la infancia y/o adolescencia.

Nuestro cerebro responde a los diferentes estados emocionales actuales, según lo que ha aprendido sobre dichos estados en el pasado. Pero sobre todo, lo que aprendió en la etapa más significativa de evolución y desarrollo cognitivo. O sea, en la infancia y la primera fase de la adolescencia (de los 6 a los 12 años).

Es probable que ante esta situación de intimidad nuestro cuerpo se contraiga y nos genere una sensación de malestar que puede estar orientada (inconscientemente) a sentir asco o miedo. Por lo cual puedo generar muchas escusas para evitar la intimidad. Y con esto agrego a mi carga el miedo que siento porque mi pareja me pueda dejar. Entonces termino por no atender mis sentimientos y me obligo a cumplir con mi “deber”. Lo cual me provoca más confusión y malestar.

He escuchado a muchas mujeres relatar como en los momentos de intimidad, con sus parejas o vínculos, sienten pasión y el deseo de tener sexo, pero luego no logran disfrutar.

Alguna de ellas mencionaba que había observado que, mientras mantenía sexo con su marido, que pensaba en la compra del supermercado o en cosas referentes a su trabajo, mientras fingía algo que cree nunca ha sentido.

Otra mujer explicó que mientras estaba en esa situación, su mente solo estaba deseando que se acabara pronto.

“Realmente estoy cansada tener que sostener cada día con ir a la cama junto a mi pareja con la presión de que tengo que cumplir o el dolor que tengo que fingir para evitar la intimidad.” Así lo explico otra mujer que está sanando sus heridas.

Los abusos sexuales en la infancia y/o adolescencia, que no han sido integrados, siguen sosteniendo una serie de creencias relacionadas con nuestra sexualidad y/o sexo.

Recordemos que los abusos arrancaron de cuajo nuestra capacidad de explorar, de manera natural, nuestra sexualidad. Por el contrario, fuimos inducidas a la sexualidad según las necesidades de otra persona, en su mayoría, por un adulto.

Aprendemos a relacionar que el deseo sexual de otro, es algo malo para nosotras. Algo que nos provocaba miedo o tal vez asco.

Si nuestro cuerpo, mientras fue abusado, sintió placer, la percepción de nuestro propio deseo sexual queda teñida de oscuridad. Como algo malo que nos hace sentir culpables.

Entonces, es normal que ante un momento de intimidad con mi pareja, mi cerebro busque esos archivos sobre lo que aprendió del sexo y responda con esa información. Información que podría ser miedo, asco o incluso vergüenza. Y toda una serie de recuerdos de los mismos abusos.

Cuando nuestro cuerpo conecta con esta información, se produce una contracción que no impide abrirnos por completo a la experiencia y esta queda condicionada por una serie de sensaciones que nos impiden disfrutar.

Mientras la experiencia de los abusos sexuales en la infancia y/o adolescencia, no sea integrada, no podremos liberarnos de todas las sensaciones asociadas a la sexualidad. Nuestra mente seguirá conectando con esa información almacenada y cada vez nos sentiremos más frustradas por no ser capaces de entregarnos por completo al otro ser. O seguiremos reforzando las creencias de que no tenemos capacidad de elegir sobre nuestra sexualidad o que no nos merecemos el sentir placer.

¿Qué hacer si ahora puedo observar que mi sexualidad es otra carga que pesa sobre mis hombros?

Buscar ayuda terapéutica, siempre será la mejor opción y la más eficaz para poder transformar esta carga.

Si sientes la suficiente confianza con tu pareja y conoce tu historia, háblale sobre lo que sientes y lo que necesitas.
La comunicación con la pareja es fundamental para lograr crear un espacio íntimo donde puedas explorar el deseo sin sentir que sobrepasas tus límites o te expones a una situación que no quieres.

Sanar tus heridas, también es sanar tu relación con la sexualidad. Esta no es una tarea fácil, pero es posible.

Recuerda que para sanar es clave trabajar en el auto-cocimiento y de esto te hablo más aquí.
Es posible liberar esta carga y experimentar, desde unas bases sanas, la manera natural que tenemos los seres humanos de disfrutar y explorar nuestra sexualidad.

Si estás interesada en dar ese primer paso para mejorar tu auto-conocimiento y sanar tus heridas, te invito a Libera, una experiencia que te invita a acercarte de manera amorosa y segura a tu verdad.

Aquí tienes más detalles de esta invitación

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Nos abrazo
Nos honro
Vannia

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Categorías: Memorias | Sanación

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